Hola chicos! Somos Alicia Lpez y Mario Pamplona, dos expertos en el campo del amor (cinco divorcios y un juicio por custodia). En esta página web vamos a explicaros cómo alcanzar nuestro éxito rotundo en el mundo de los ligues. sigue estos sencillos pasos:
PASO 1; Acicílate. Ponte ropa que te haga sentir bien y mantén una buena higiene. Las primeras impresiones son muy importantes, ¡Tenlo en cuenta!
PASO 2; Sal al mundo. Conoce a gente nueva, puedes hacerlo apuntándote a un nuevo club o yendo a sitios populares en tu ciudad. Allí seguro que encuentras a alguien que te parezca un bomboncito.
PASO 3; Muéstrate amigable; tienes que parecer atractivo a las demás personas, y para ello además del físico te va a hacer falta agradarles como individuo. ¡No solo lo hagas con la persona que te gusta! Hazlo también con sus amigos para que tengan una buena impresión de ti.
PASO 4; Hazle saber tus intenciones; mediante un podcast que te recomendamos fervientemente, podrás ver algunas ideas para que él o ella sepa el motivo por el que te estás acercando, y así te sea más fácil.
PASO 5; ¡Mjate!; dile a esa persona que te gusta y que te interesa conocerla, y no le tengas miedo al éxito. De otra manera, no sabrás si es recíproco.
PASO 6; ¡Que vivan los novios!; si has conseguido que sea recíproco, ¡felicidades! eres un verdadero experto en el amor.
¡Piensas que no eres atractivo? ¡No te preocupes! Es cuestión de tiempo, en algún momento de la historia lo fuiste.
En esta Edad, se consideraba un icono de belleza a los cuerpos con muchas redondeces, porque reflejaban unos organismos más fértiles.
De esta manera, ellos pensaban que aseguraban el futuro de la descendencia de su población.
Entonces en Egipto triunfaban los cuerpos estilizados, con unas piernas largas, ya que ellos consideraban que eran más elegantes.
En esos tiempos, nacieron muchas técnicas cosméticas, y el mimo del cuerpo fue muy importante para estar bella.
En la Antigua Grecia se tenía en cuenta la armonía y la destreza física. También la delicadeza y la consonancia en las formas. En Grecia veneraban el cuerpo bien esculpido y tonificado.
Para los griegos de la época de Pericles, la belleza era una virtud, un don, un bien preciado que se debía cultivar pero que iba más allá de lo físico, de hecho, la belleza era un modo de ser y el aspecto físico sólo una de sus expresiones.
En la Antigua Roma los romanos heredaron los cánones de belleza griegos pero les añadieron un toque de sofisticación: el culto por la piel pálida y el pelo rubio (el cual teñían con métodos rudimentarios pero eficaces).
Destacaban la perfección y la belleza que se representaba en la armonía del cuerpo. El ideal romano era alto, de piernas largas, con cantidad de cabello, la frente amplia (esto reflejaba inteligencia), la nariz fuerte y el perfil perfecto.
En esta época, el ideal de mujer medieval mostraba una tez blanca, cabellos largos y rubios, una frente generosa(a veces depilada), el rostro ovalado, los ojos pequeños y vivaces, la nariz pequeña y aguda, y los labios pequeños y rosados. En cuanto a su anatomía, las caderas estrechas, con senos pequeños y firmes.
El Siglo XIII dio paso a una época más tolerante en cuanto a la belleza. La mujer era comparada a una rosa, de frágil y delicada belleza. Así mismo, las mujeres con pecho pequeño estaban muy cotizadas.
En los siglos XV y XVI daban la misma importancia a la belleza, que a la sabiduría.
Es el período de la búsqueda de la perfección, la belleza relacionaba con el saber y el avance técnico.
Durante el Renacimiento, la pauta era una piel pálida, un cuello largo, y una frente alta. Las mujeres se afeitaban el pelo en la parte de la frente y se depilaban las cejas, con tal de hacer parecer su cara más alargada y ovalada. También se afeitaban el pelo en la nuca para hacer ver que su cuello era más prolongado.
El ideal de belleza de la época barroca se caracteriza por el uso de pelucas, perfumes, lunares pintados y peinados pomposos. Se puede decir que esta etapa es la época de la coquetería , la pomposidad y del ideal de belleza artificial.
También en este periodo nació la palabra maquillaje como sinónimo de truco o engaño. En cuanto al aspecto físico, hay una preferencia por una mujer con formas: mujeres rellenitas con grandes pechos y caderas, brazos carnosos y piel blanca.
Las mujeres de este periodo destacan como delicadas y ligeras,
siempre buscando la sensualidad.
En el Rococó predominan las formas inspiradas en la naturaleza, en la mitología, en la belleza de los cuerpos desnudos y en los temas galantes y amorosos.
Es un estilo que busca reflejar lo que es agradable, refinado, exótico y sensual, integrando todas las artes: la arquitectura, la jardinería, la pintura, la escultura, el mobiliario, la cerámica, la tapicería y la orfebrería.
La figura femenina destaca como delicada y ligera.
Esta época, se destacaba por la falta de ideales de belleza estética, era el periodo enmarcado por los ideales de política.
Pero el canon de belleza más considerado era el de una mujer pálida como la luna, y muy delgada, con cierto aspecto enfermizo.
Instalados en el Siglo XX, los ideales de cuerpos femeninos también varían según la década en la que nos encontremos:
En el epítome de la belleza femenina que perduró hasta la década del 20, destacaban las altas figuras, con un gran busto y unas caderas anchas, pero una delgada cintura.
Durante esta década, llamada también "los locos años 20", marcaron tendencia las mujeres "flappers", en cuyo arreglo personal predominaban el pelo y los vestidos cortos. No destacaban su figura en su atuendo, porque no vestían ropa tan ajustada como para llegar a apreciarla del todo, pero querían darle aspecto de una mujer más recta, sin curvas pronunciadas.
Su actitud era calificada como "escandalosa": fumaban en público, bebían y conducían automóviles.
La mujer perfecta de esta época resultó contrastar con la década anterior: ahora el ideal de belleza consistía en una cintura delgada y caderas anchas, exhibiendo su figura a través de vestidos ceñidos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las mujeres tendieron a alejarse de las curvas y la actitud descarada de las décadas anteriores.
Las féminas se cuidaban para conseguir una piel tersa y perfecta, con unos cuerpos sanos y delgados.
En los años 50, las mujeres de anchísimas caderas, con largas y voluptuosas piernas y pecho en abundancia son los modelos a seguir. En esta época de posguerra, la publicidad y las transformaciones laborales serían las responsables en el cambio del ocio. La palidez deja de ser un canon de belleza, y ahora se pretende una piel bronceada. La publicidad comienza a difundir hábitos de belleza e higiene, enfatizando el cuidado del cuerpo.
Esta década - además de la revolución sexual-, trajo consigo un nuevo ideal de belleza que consistía en un cuerpo delgado y con apariencia andrógina, muy distante a la femineidad de épocas anteriores.
El canon de belleza durante los años 70 estaba regido por los cuerpos delgados y bronceados, y las mujeres se maquillaban de una forma más natural. Como consecuencia de que las mujeres querían ser cada vez más delgadas, empezó a hacer aparición la anorexia.
La moda era un cuerpo delgado y tonificado. El 60% de las modelos de Playboy durante la década de 1980 pesaba 15% menos que el promedio saludable para su tamaño y contextura. Millones de videos de Jane Fonda haciendo ejercicios se vendieron en la época.
En esta década se consolidó la figura de las modelos extremadamente flacas con una piel pálida, estructura ósea angular y extremidades muy delgadas. Un modelo de belleza casi imposible, que muchas mujeres se empeñaban en seguir.
En este milenio, llegamos a lo que hoy se conoce como "la mujer perfecta" que consiste en una mezcla de todas las anteriores: alta, delgada, con pechos grandes, caderas pronunciadas y cuerpo tonificado.
Como vemos una vez más, esto refleja que la belleza es totalmente subjetiva, porque depende de la opinión de los ojos que observan el elemento cuestionado, más que del propio elemento en sí.